coronavirus, vigilancia y control

Gobiernos usan las tragedias como excusa para aumentar su control.

Menos Libertad en Tiempos de Crisis.

Dentro de larga lista de prácticas cuestionables de los organismos gubernamentales, algunos más o menos obvios, el utilizar los momentos de miedo y desesperación de la población para aumentar el control y limitar aún más la libertad, tal vez encabeza la lista dentro de las prácticas no tan obvias, pero más despreciables.

La antigua estrategia de intercambiar seguridad por libertad, cuando la población más demanda seguridad, ha sido implementada con cierto éxito durante crisis pasadas y nuevamente hoy, en un contexto de alta tensión debido a la pandemia.

Después del ataque a las torres gemelas el 11 de Septiembre del 2001, nacieron muchas herramientas de control estatal con el presunto objetivo de evitar que un ataque terrorista de esa magnitud vuelva a ocurrir.

La más destacada es el departamento de «Homeland Security», destinado a recolectar inteligencia relevante para prevenir ataques terroristas extranjeros y domésticos. 

En búsqueda de brindar seguridad doméstica contra terroristas, múltiples violaciones a los derechos humanos han tenido lugar. Desde interrogatorios forzosos, las ya conocidas intervenciones en la comunicación, a prisiones preventivas e incluso tortura y asesinatos extrajudicialesArtículo académico al respecto.

 

Menos Libertad en Tiempos de Crisis

Apps de vigilancia y seguimiento.

Vivimos en tiempos modernos y tecnológicos. Los métodos de control y vigilancia toman una forma sustancialmente distinta a la de hace una década atrás.

En el marco de la pandemia, algunos gobiernos desarrollaron aplicaciones de rastreo para smartphone, similares a las que ya se venían utilizando en China.

Tristemente el grueso de la ciudadanía china aceptó este método de control, que se suma a una larga lista de protocolos y sistemas de vigilancia que llevan ya algún tiempo funcionando en la dictadura comunista asiática. 

En Latinoamérica, una de las primeras alarmas de vigilancia ilegítima de los ciudadanos la encendió Colombia, cuando muchos usuarios reportaron en sus redes sociales que su teléfono celular había instalado automáticamente la aplicación CoronApp, la cual cuenta con función de geolocalización.

Otros países como Alemania, Italia, Corea del Sur, Australia y recientemente Argentina, han adherido a la iniciativa de las apps, siempre bajo el pretexto de hacer un seguimiento del desarrollo del virus.

En Argentina«Cuidar» la app oficial de seguimiento, despertó fuerte sospechas por un número de razones. Entre ellas, no hicieron público el código fuente, e indicaron explícitamente que realizar ingeniería inversa para relevar el código y funcionamiento de la app, estaba prohibido

Además, las fuentes oficiales dijeron que los datos que recopila la aplicación (que no son pocos) eran anónimos.

Sin embargo, el código, que fue revelado de forma ilícita por una comunidad de informáticos, deja ver que los datos recopilados están vinculados al Documento Nacional de Identidad del usuario.

Hay mucho más para contar en cuanto a la vigilancia y trackeo mediante aplicaciones oficiales, pero creo que el punto ya fue ilustrado. Delegaré el resto de la información a la curiosidad del lector, para que cada uno profundice en el tema por su cuenta.

Menos Libertad en Tiempos de Crisis

Trudeau Impulsa Desarme en Canadá.

El primer ministros canadiense Justin Trudeau, en un anuncio de prensa, hizo oficial la eliminación de 1500 modelos de armas «de grado militar» del mercado legal. 

Una inaceptable violación del derecho a la propiedad y a la autodefensa, que se realizó en medio de la crisis del COVID-19, contexto en el que los ciudadanos se vieron también despojados de su derecho a protestar tan tiránica medida. 

Nuevamente los burócratas utilizaron políticamente a las víctimas de los «Mass shootings» para implementar nuevas regulaciones a las armas.

Tal vez lo más frustrante de este tipo de medidas es que cualquier persona que conozca el ABC del mundo de las armas, puede identificar rápidamente múltiples errores y falacias en el discurso desarmista con el que se ponen en lugar estas regulaciones.

El primer ministro hace mención a la prohibición de armas de «Grado militar», siendo que las armas que utilizan las fuerzas militares fueron prohibidas hace ya varios años.

En realidad, las 1500 armas que se prohibieron el pasado 1 de mayo, son de uso civil.

"Rifles de Asalto"

Otro término por demás explotado y aún así sin definición legal dentro de Canadá es «Rifles de Asalto» (Assault Rifles). Que nuevamente deja en evidencia que quienes legislan sobre la tenencia de armas, carecen de conocimientos básicos sobre las mismas.

O peor aún, capitalizan sobre la ignorancia de gran parte de la población sobre estos temas.

La definición más clara de Rifles de Asalto la formuló el FBI (EEUU), y la distinción recae principalmente en armas con modo de disparo automático. Las cuales también ya estaban prohibidas en Canadá.

Es importante mencionar que el gobierno canadiense declaró un período de 2 años para que entreguen sus armas aquellos que poseen alguna de las mencionadas en la lista. Veremos que ocurre cuando se cumpla el período y algunos ciudadanos se nieguen a obedecer. 

Justin Trudeau, en conclusión, aprovechó la imposibilidad legal de protestar, para pasar legislación pesada en contra del derecho a tener armas, con argumentos inválidosparándose sobre la tumba de inocentes asesinados, e ignorando toda la evidencia que desmonta por completo su premisa. 

(Visitá el artículo sobre el Desarme Venezolano)

Menos Libertad en Tiempos de Crisis

El fin de la Libertad en Hong Kong.

El Partido Comunista Chino también utilizó la pandemia para pasar legislación que suprimiría la independencia de Hong Kong, poniendo un fin al modelo de 1 país, 2 sistemas

Legisladores comunistas en Beijing buscan hacer oficial la muerte de Hong Kong, que después de un año de protestas en contra de leyes de extradición chinas, hoy sufren un imposición aún mayor.

Como no es extraño, la dictadura comunista china se refugia en la excusa de la «seguridad nacional». 

La ley eliminaría el derecho Secesión, interferencia externa o extranjera, terrorismo (según propia definición del partido comunista) y actividades subversivas contra el gobierno central chino, entre las que se incluyen las protestas que sacudieron a Hong Kong durante los últimos meses.

China apunta también a penalizar las faltas de respeto a la bandera o al himno chino. La libertad de prensa también está a punto de convertirse en cosa del pasado.

Una verdadera tragedia que veremos desenvolverse durante las próximas semanas. El Partido Comunista tendrá una nueva oportunidad de demostrar por qué se ganó el puesto a la peor y más sangrienta tiranía en la historia del ser humano.