Libre portación de Armas. Lo que realmente importa.

A favor de la Libre portación de Armas de fuego en defensa de la vida.

Sarah McKinley, madre soltera de de 18 años, se encontraba en su casa en Oklahoma con su hijo de 3 meses. Su marido había fallido de cáncer semanas antes.

Conscientes de que Sarah estaba sola con su hijo, 2 delincuentes comenzaron a buscar la forma de ingresar en el hogar. La joven llamó a la policía, tomó su pistola y se encerró en la habitación con su bebé a esperar que llegue la patrulla.

Uno de los delincuentes logra ingresar a la habitación en la que Sarah se encontraba e intenta acercarse a ella con un cuchillo, recibiendo múltiples disparos de parte de la joven, causando la muerte del intruso. Su compañero se entregó a la policía.

La ley amparó la forma en la que defendió su vida y la de su hijo, pero imaginemos cómo hubiese terminado esa noche si se hubiese tenido que enfrentar sola y desarmada a 2 delincuentes armados.

«No es una decisión fácil de tomar, pero era él o mi hijo, y no iba a ser mi hijo». (Noticia Original)

Esta historia es un ejemplo muy útil a la hora de hablar de tenencia de armas. Es muy común encontrar fuertes oposiciones hasta que se les recuerda que este tipo de escenarios ocurre. Y si bien el debate no termina ahí, el ejemplo es válido para encontrar un acuerdo inicial y que la conversación no parta desde el absoluto negativo.

Libre portación de Armas

¿Es la Libre portación de armas una buena idea? ¿Qué tan regulada debe estar la compra y tenencia de armas de fuego? Este tema tan delicado y controversial ha sido el centro de muchas de las discusiones más ridículas, emocionales y desinformadas que he visto, personalmente y en internet. 

La intención de este post es reflexionar sobre los puntos clave que han permitido a los gobiernos de todo el mundo desarmar a la población y dejarla indefensa frente a criminales o dictaduras

 En muchos, sino la mayoría, de los países hispanohablantes, debido a cuestiones legales, Sarah no hubiese estado armada esa noche, pero los intrusos sí. Y con esto llegamos al primer punto:

Las leyes que prohiben la comercialización y el uso defensivo de armas de fuego, sólo afectan a los ciudadanos que cumplen la ley. Un criminal que está dispuesto a ingresar en propiedad privada y asesinar a un inocente, fácilmente estará dispuesta a violar las leyes que regulen la tenencia de armas. Si bastara con prohibir por ley, el narcotráfico no sería un problema. 

Hay muchas estadísticas que pueden citarse para mostrar que los casos de uso en defensa propia, superan ampliamente a los crímenes cometidos con armas de fuego. Incluso si se cuentan los delitos cometidos con armas ilegales. Pero en este post nos limitaremos al argumento moral y lógico.

El derecho a la autodefensa es completamente independiente de quien gobierne y de la ley que rija.

Cada individuo defiende su vida y la de sus seres queridos de la forma que encuentra más apropiada, siendo el correcto uso de un arma de fuego la forma más efectiva de hacer frente a una amenaza inminente como un intruso que ingresa a tu hogar en la mitad de la noche.

Libre portación de armas

Defender nuestra vida es parte de nuestro derecho a vivir.

El derecho a preservar nuestra vida sobrepasa a cualquier autoridad gubernamental, y hay que estar muy atento a los políticos que alegan por la regulación o prohibición de las armas, porque las 2 posibles razones para caer en estas prácticas son ambas negativas:

-O desconoce la información que descarta por completo la correlación «más armas = más violencia», lo que significaría que, siendo completamente ignorante de información tan relevante, aún así se considera apto para legislar al respecto.

-O lo que es peor, conoce la información, pero aún así alega por una población desarmada. Esto sólo tiene lugar en un modelo dictatorial, porque así como las armas son la mejor defensa frente a un delincuente, también son la mejor respuesta a un gobierno tiránico. 

Si algo deja a la vista el caso de Venezuela, es que una población desarmada es mucho más fácil de someter.