El Desarme venezolano. Menos armas para una mejor dictadura.

El Desarme Venezolano

Para llevar a cabo una dictadura, es un factor fundamental que la diferencia de fuerza que puede aplicar el gobierno, sea sustancialmente mayor a cualquier respuesta posible de parte del pueblo sometido. El desarme venezolano ha sido un punto clave para lograr esta diferencia.

En cualquier parte del mundo en el que rija un gobierno tiránico, la diferencia de fuerza está a la vista. Las protestas de los pocos que se atreven a rebelarse, se basan en arrojar piedras y atacar con palos y bombas polotov a las fuerzas de seguridad estatal que cuenta con armas de alto calibre y munición de sobra. 

Con el supuesto objetivo de reducir la violencia y brindar mayor seguridad a los ciudadanos, los gobiernos han creado leyes que limitan y controlan rigurosamente la tenencia de armas de fuego. El caso de Venezuela deja en evidencia esta dinámica y remarca la importancia de los derechos civiles a portar armar

El proceso ya había comenzado con Hugo Chávez. Quien promulgó un desarme bajo la clásica excusa de la seguridad ciudadana. 

El Desarme Venezolano. Es oficial.

La Ley para el Desarme y Control de Armas y Municiones que celebró poniendo su firma en televisión nacional el dictador Nicolás Maduro en el año 2013, fue el punto final para terminar de extirpar indefinidamente el derecho a portar armas de cualquier ciudadano.

A partir de ese momento, la fabricación, importación, exportación, comercialización y tenencia de armas en todos su aspectos, quedó por completo en manos de la Fuerzas Armadas. 

Adquirir un arma de manera legal se volvió incluso más complicado de lo que ya era. La cantidad de requisitos con los que debe cumplir son ridículos, el proceso es lento y aquellos que puedan completarlo sólo tienen 1 año de licencia hasta tener que renovarlo. Además, el ciudadano que haya pasado por todo ese proceso sólo puede adquirir 1 arma y 50 balas. 

El registro también es riguroso. El gobierno conoce bien quién adquirió qué armas. En Estados Unidos, por el contrario, el gobierno no tiene esa información. 

Tener un arma de manera ilícita puede ser penado con hasta 25 años de cárcel, según disponga la justicia del régimen dictatorial. 

Como dijimos al comienzo de la nota, desarmar al pueblo es un aspecto clave de cualquier dictadura. Pero siempre se disfraza de una medida a favor de la paz y el bienestar, se la celebra y se la aplaude, cuando en realidad no es más que una forma de acentuar al máximo posible la diferencia de fuerza entre el pueblo y el gobierno, quien teniendo el apoyo de las Fuerzas Armadas, someten al pueblo, eliminan a la oposición y se perpetúan en el poder.

El resultado de este experimento es claro. Hoy Venezuela es país con la mayor tasa de homicidios de todo el continente, y está entre los países más violentos del mundo.