Desescolarización, Homeschooling y Libertad.

Mientras muchos esperan que el Ministerio de educación decida ceder su monopolio y los políticos mágicamente den lugar a sistemas de vouchers y currículas libres, otros padres deciden tomar las riendas de la educación de sus hijos, sin esperar nada de políticos o burócratas.

La educación de los niños no puede esperar milagros, y en principio no es algo que debería estar en manos de nadie más que de sus padres. El tiempo corre y el círculo vicioso continúa girando. Más generaciones se introducen en la educación dictada verticalmente por el Estado, y el libre pensamiento continúa siendo opacado por este sistema, haciendo cada vez más difícil romper ese ciclo. 

La pésima idea de la escuela.

Mientras para el Estado la monopolización y control del aprendizaje es clave para su preservación en el poder, para los padres introducir a sus hijos en este sistema debería ser considerado de manera unánime una pésima idea.

La escolarización no es más que la forma en la que el gobierno se mete en nuestra vida y en nuestra cabeza desde muy temprana edad, asegurándose de ser parte y condicionar el desarrollo cognitivo de la población durante la formación de nuestros sistemas de creencias más arraigados, que al ir creciendo serán cada vez más difíciles de contrarrestar.

Pedir permiso para hablar, para movernos de nuestro cubículo, para ir al baño, y ser sometidos a años de educación vertical en la que nuestros intereses individuales son distracciones que tenemos que dejar en casa, generan una estructura base en nuestra mente cuyo eje es la obediencia y la aglomeración en un grupo sin libertad ni voluntad propia. De eso se trata.

La imagen de la profesora dictando qué escribir y las hileras de alumnos obedeciendo sin entender por qué, y sin permiso a cuestionarlo, hoy me resulta criminal para el niño, y me deja preguntándome qué tanto me afectó y cuánto tiempo me arrebataron. 

Pero no tiene por qué ser así para las generaciones que siguen.

escuela en casa

Unschooling (Desescolarización).

Cuando se comprende la naturaleza de la escolarización estatal, su intención y sus efectos, urge la necesidad de buscar alternativas. Por suerte, ya existen opciones pensadas genuinamente para el desarrollo cognitivo y personal de individuos independientes, y no una mera estandarización del pensamiento en la doctrina estatal y nacional.

La primera a considerar es la «Paternidad/Crianza Pacífica», [Peaceful Parenting], una opción radicalmente distinta y muy poco tenida en cuenta porque es la que más se aleja de todo a lo que nos acostumbraron. Voy a intentar articular el entendimiento personal que tengo de esta metodología pero siempre va a ser necesario profundizar por cuenta propia. 

Se trata de ver a los niños como un miembro más de la familia, y no como un subordinado a la misma. Siempre entendiendo sus necesidades debido a su edad, es por eso que los padres toman un rol de facilitadores, que controlan no al niño, sino su entorno. 

La curiosidad propia del niño y sus intereses personales motivan el aprendizaje, y la familia acompaña y ayuda, pero siempre con respeto, dando libertad para administrar su tiempo, sin castigos físicos ni verbales. 

La disciplina es siempre en positivo, hablando de los problemas en un marco de paz, en el que se busca desactivar las situaciones de crisis conversando con el niño y haciéndole saber lo importante que es para el padre o madre que el niño haga tal cosa, y agradeciendo cuando coopera.

La idea es que el infante sienta que está haciendo lo correcto y no que está simplemente evitando un castigo. No queremos que obedezca, queremos que elija hacer lo correcto.

En este contexto, en el que principios básicos de respeto mutuo y libertad delimitan el comportamiento, el niño aprende por necesidad de aprender para cumplir sus objetivos impulsados por su curiosidad y sus intereses.

Para saber más sobre este tema, un buen comienzo sería leer y escuchar lo que Dayna Martin lleva varios años difundiendo sobre esta forma de crianza. No encontré demasiado en Español, pero el canal de Laura Mascaró tiene bastante información interesante.

Métodos alternativos institucionales. Montessori y Waldorf.

Tanto la pedagogía Montessori como la Waldorf, siendo estas dos las más populares y exploradas, pueden aplicarse en el hogar. Pero para las familias que no tienen la posibilidad de educar por su cuenta tiempo completo, existen centros educativos basados en estas metodologías. 

Entre ellas existen diferencias y similitudes, pero ambas parten de la intención de observar y guiar un desarrollo y aprendizaje mucho más natural y personalizado, que respeta los tiempos e intereses de cada individuo, en lugar de buscar reprimir las diferencias para encajar en el sistema imperante.

Sobre ambos van a encontrar información rápidamente, eso no va a presentar un problema. Indiferente de la metodología que se elija, lo más interesante de todo el asunto, y lo más importante, es que muestran que no es necesario esperar una reforma educativa ni decretos o leyes. 

En un paso en favor de la libertad que sólo requiere determinación y estar dispuestos a encarar el desafío, y qué mejor motivación que el bienestar de los hijos. La reforma educativa comienza en el hogar, haciéndonos conscientes la imposibilidad de que el sistema educativo impuesto por el Estado se adapte a las necesidades puntuales de cada individuo en etapa de desarrollo.