Batalla Cultural o Política? La importancia de ver la diferencia.

Poco se discute la importancia de la batalla cultural para determinar el rumbo de la sociedad, pero así también poco se plantea con algún grado de rigurosidad qué constituye la batalla cultural, y sobre todo qué la vuelve «cultural». 

La cultura no es sólo una forma de vestirse, hablar y comer. Se trata de una forma de entender el mundo, de interpretar cómo operan las fuerzas del universo y comportarse de la forma que consideramos acorde. Teniendo en cuenta esto, podemos empezar a considerar que si buscamos un cambio cultural, no estamos hablando de algo sencillo y superficial.

Por otro lado, la batalla política se trata de luchas de poder dentro de los sistemas políticos ya establecidos dentro de la cultura. La capacidad de lograr resultados sobornando, mintiendo y manipulando hace que se vuelva el camino más elegido.

La democracia es un producto de la cultura, y aún siendo un sistema extremadamente manipulado, es la jerarquía de valores culturales la que le permite persistir a pesar de sus incontables imposibilidades lógicas y su inevitable tendencia a la distorsión. Desde la cultura se considera que esos errores no tienen más peso que la validez del sistema, o peor aún, que no existe otra opción válida.

Batalla Política

Su existencia se basa en que la mayoría de la población se vea a sí misma como votante, es decir, la cultura se mantiene intacta, vamos a trabajar únicamente sobre lo que ya está establecido. 

La visión del mundo no se modifica, somos ciudadanos y debemos elegir líderes, gobernantes, y ellos dictaminarán qué podemos o no podemos hacer. La batalla política se trata de dirigir a los votantes hacia un resultado electoral o hacia otro.

Y a eso se dedican todos (contadas excepciones) los grandes referentes, influencers, youtubers, etc. Se trata de enaltecer políticas públicas, no modos de vida, elevar a partidos políticos que dicen defender al individuo, pero no elevar al individuo. Y esto se evidencia rápidamente si se entiende que los sistemas de gobierno comienzan por ignorar los derechos y deseos de los individuos, los anarquistas somos prueba viviente de ello.

La batalla política requiere que la cultura no se modifique, es por eso tan necesario que se marquen estas diferencias. Los sistemas de creencias que dan vida a la política deben mantenerse intactos o fortalecidos. 

Batalla Cultural

Ahora estamos en terreno bastante más incendiario y difícil de atravesar. En la batalla cultural se comienza por cuestionar nuestras propias ideas, por observar y descifrar qué interpretación de la realidad estamos materializando con nuestras acciones, que muy probablemente hayamos naturalizado por completo por haber nacido y crecido bajo estas lógicas tan ilógicas. La disonancia cognitiva no se va a hacer esperar.

Como mencioné al comienzo, los sistemas políticos actuales, la democracia y demás, son meros productos de la cultura o visión del mundo que veníamos manifestando hasta el momento. Un cambio cultural entonces, exige no un simple cambio de voto, de afiliación política o discurso partidario, sino un cambio interno que traerá consigo significativas modificaciones en nuestra forma de actuar y tomar decisiones. 

Y cuando se trata de defender la libertad, esta es la única alternativa real y lógica. La batalla cultural, si quiere darse como tal, debe entenderse como la difusión y maximización de la libertad partiendo realmente de las raíces de la cultura, y no de sus productos de última instancia, que además son absolutamente antagónicos con los principios libertarios.

batalla cultural

Resumen

Mientras la batalla política tiene como fin las urnas, el cambio de figuras políticas, leyes, y la búsqueda constante de poder, la batalla cultural supone cambios internos, un esfuerzo mayor en términos personales para derrumbar las barreras mentales que nos hacen vernos como parte de una masa, como votantes, y hacernos cargo de nuestra vida.

Impulsar un cambio cultural en favor de la libertad es tan necesario como desafiante, dado lo que significa para los sistemas de creencias que se solidificaron en las mentes de los interlocutores que nos toca enfrentar. Pero que al mismo tiempo significan un antes y un después en la vida de cada individuo, por lo que cada persona cuenta.

No necesitamos un determinado porcentaje para sabernos victoriosos, cada individuo que logre su libertad es una batalla ganada.